Si pudiera hacer un top 3 de los equipos más representativos de la mediocridad del júrbol costarricense lo haría en este orden: Carmelita, el Herediano, y en el primer lugar: el
Club Sport Cartaginés.
En 1940 el Cartaginés
fue campeón de Costa Rica por tercera vez, colocándose como uno de los equipos más respetados del área centroamericana ( y talvez de CONCACAF).
Para ese entonces, Brasil no había sumado ningún título mundial, Pelé todavía era un embrión, la potencia futbolística era Uruguay y todos creían que Hitler iba a ganar la Segunda Guerra Mundial.
Setenta años después ese sigue siendo el último campeonato del club.
La
fuerza azul es una institución problemática:
pésimas directivas, mal manejo del recurso monetario,
jugadores malos, tantos cambios de entrenadores como cambios de pantalón, estadio en
deplorables condiciones, etc...
Pero el principal problema del Cartaginés es la cultura perdedora que impera en Cantarranas. Ver imágenes de miles de aficionados que celebran una
salvación del descenso es deprimente.
Cartago todavía
vive, pero del pasado. Todavía se habla de las hazañas de Fello Meza, del
Ballet Azul, del equipo de Hernán Morales y el Cadáver Villalobos, de Pin Gómez y
Hermidio Barrantes... viejas
glorias que se esfumaron hace 60, 40, 20, o 10 años.
Ahora el fútbol del Cartaginés vive de personajes casi inverosímiles, que uno sabe si reír o llorar ante sus actos o declaraciones.
Lo peor es que la afición brumosa sigue creyendo en esos sujetos. Llenan el estadio en un partido contra la UCR, para luego ver cómo su equipo es incapaz de armar una buena jugada, hacer un bendito gol, defender bien un saque de esquina. Se van silbando justificadamente a todos los integrantes del club. Pero al siguiente domingo, que jueguen contra Santos, ellos volverán con el mismo vigor. Y si ganan (aunque sea jugando mal) se irán coreando "
el Cartago vive" por todo lo alto.
Mientras eso sucede, las directivas del equipo siguen cometiendo las mismas estupideces. Despedir a un técnico, traer otro igual o peor. Gastarse una millonada en
un tipo que prometió el campeonato y no hizo absolutamente nada por el equipo. Recoger lo que desecha Saprissa o Alajuela (incluso Herediano o Brujas). Echar a
"Frander" del estadio. Malas decisiones harto comprobadas, pero que se siguen tomando a costa del título.
Juan Luis prometió que la mayoría de los jugadores provendrían de la provincia de Cartago. Está bien: un movimiento para fomentar el amor al equipo, para llenar las venas del Fello Meza de sangre azul (me exageré). Pero lo renunciaron. Ahora el nuevo técnico, Johnny Chávez, pidió como refuerzos a
jugadores acabados y sin ninguna inspiración futbolística.
Por lo visto, nada cambiará en el Cartaginés. El contorno de Cantarranas prefiere seguir como el equipo hazmerreír de Costa Rica, lo cual es mucho decir tomando en cuenta la calidad de nuestro fútbol. Ilusionarse con ganarle al Puerto, a Pérez, a Liberia. Con eso alcanza y sobra.
De todos modos,
la culpa es del
muñeco enterrado en el estadio...